| articulos-cronicas
sobre madrid --- libro
de poesia
Amistad entre hombres y mujeres, besos entre amigos, mujeres que no saben lo que quieren.
2) Isabel, chica española de veintiún años, estudiante de periodismo. (Amistad entre chico y chica: ¿posible o imposible? ¿Qué pasa cuando una chica y un chico que son buenos amigos comparten un beso? Domingo a las 7 de la mañana, en la casa del chico, tras una noche de juerga.
Ay, por favor, déjalo, para de besarme. Me estás calentando y acabo de decirte que no quiero ir más allá.
¡Pero si te gusta lo que te estoy haciendo!
Sí, me gusta, pero ya te he dicho que no quiero.
Me parece que no sabes lo que quieres.
Puede ser, pero hay algo que me dice que no debo hacerlo. Me gusta sentir tus manos sobre mí y me siento a gusto a tu lado, pero no puedo seguir o, mejor dicho, no quiero.
¿Pero por qué? ¡Dónde esta el problema! No entiendo por qué no quieres vivir algo que te va a gustar.
Es que estoy hecha un lío. Y hoy más. Si te cuento el día que he tenido lo flipas.
Cuéntamelo.
Pues desde hace varios meses me gustan dos tíos, uno que es de Madrid y otro de fuera; y he estado dejando a uno y volviendo con el otro y luego al revés y vuelta a empezar. Al final lo he dejado con los dos porque necesito estar sola. Hasta ahí todo bien... ¡Pero es que hoy he estado en una fiesta y me he vuelto a liar con el de Madrid!
Aha.
Y entonces me has mandado el mensaje diciéndome que me fuera contigo al concierto de la Plaza Mayor con tus amigos alemanes. Y claro, con las ganas de juerga que tenía, me he venido sin dudarlo, pero para verte en plan de amigos.
Mi oferta también era en plan de amigos.
Ya lo sé. Pero luego, entre el calimocho que me bebí en la fiesta y la sangría que nos tomamos con tus amigos... Luego en el Ducados Café pasó algo raro. Empezamos a bailar y me fui dejando llevar. No sé, sentí una especie de atracción que no puedo explicar, porque contigo antes no me pasaba. Entonces me acordé de lo que me habían dicho mis amigos: que entre tú y yo hay un feeling especial.
Eso también lo pienso yo.
La verdad es que me empecé a sentir muy a gusto abrazándote y bailando contigo. Además, me di cuenta de que tú también me deseabas.
Sí, y yo noté que tú estabas diferente anoche. No sé si era por el alcohol, pero hablabas y te movías de forma especial y estabas muy abierta. Eras como un sol, inundando a la gente de energía positiva. Luego empecé a preguntarme si tus miraditas y tus sonrisas significaban algo más que un gesto amistoso y si revelaban, aunque fuera inconscientemente, que querías algo conmigo. Lo vi claro cuando noté que, al bailar, no sólo me dejabas cogerte sino que también me cogías tú y me rodeabas el cuello con tus brazos. La señal definitiva fue cuando te hice el masaje en el cuello y estuviste muy receptiva; entonces pensé: ¡también se dejará besar! Tardé un poco en reaccionar porque no me esperaba esto; es cierto que me gustas desde que te conozco, pero como no había notado nada especial por tu parte más allá de la amistad y del interés intelectual, pues tampoco había intentado nada. Así que para mí también fue una sorpresa. Y estuve un rato planteándome las consecuencias que esto podría tener para nuestra amistad.
Yo también me lo planteé cuando me di cuenta de que íbamos a besarnos. Pero me di cuenta de que eres un chico muy abierto y de que podíamos enrollarnos sin problemas porque no te ibas a poner pesado ni agobiante después de tener algo conmigo.
Yo pensé que, como me conocías, sabías lo que estabas haciendo. Al final me decidí porque tenía muchas ganas de besarte, acariciarte y sentirte, y no veía en qué podría eso perjudicar nuestra amistad. Al contrario; pienso que vivir momentos íntimos sólo puede fortalecer nuestra amistad.
Me encantó tu manera de besarme y de tocarme. Al principio pensé que querías enrollarte con tu amiga alemana, porque era muy guapa y me parece que ella quería algo contigo. Pensé: “¡no habrá venido desde Berlín sólo para visitar el Prado!” Pero cuando ella dijo que se iba a casa y tú te quedaste conmigo... Fue una buena idea lo de ir al Torero al salir del Ducados, porque sabes que me encanta la buena música house, y la verdad es que, cuando salgo con mis amigos, acabo hasta las narices de bailar todo el tiempo pachanga.
Creo que había magia entre nosotros; una armonía sensual que se acentuaba cuando bailábamos. Te miraba y te deseaba, y tú actuabas de un modo tan sexy y con tanta feminidad, que no tuve más remedio que besarte.
Vale, a mí también me gustó. Y después de salir del Torero y comerme el arroz de los chinos de la Gran Vía, me sentía de puta madre y me pareció genial el plan de irme a tu terraza en vez de volver a mí casa, pero para algo tranquilo; no pensaba acostarme contigo.
¿Por qué no?
Mira, todo fue muy natural, bailando, de buen rollo. Me daba todo igual. Pero al llegar a tu terraza y empezar a besarnos y acariciarnos, y con esa vista increíble de Madrid, la cosa cambió. Quiero decir que me empezó a gustar demasiado la manera en que estabas tomando posesión poco a poco y suavemente de mi cuerpo. Cuando me acariciaste el pecho, casi estuve a punto de dejarme llevar, pero, entonces, intentaste desabrocharme el sujetador y fue como volver a la realidad.
¿Por qué?
No sé. Me entró miedo. No quería llegar tan lejos y no esperaba desearte tanto.
¿Qué pasa? ¿Empezó a no gustarte?
¡Qué va! Ese es el problema, que me gustaba demasiado.
¿Entonces?
A ver, que no es por ti. Lo que pasa es que ahora necesito estar sola y había decidido no enrollarme con nadie en un tiempo para aclararme. Y ahora, sólo una semana después de haber pensado eso, ¡voy y me lío con dos en una noche!
¿Y?
Es que lo que me jode es engañarme a mí misma y no ser capaz de cumplir lo que me he propuesto. ¿Por qué no tengo más fuerza de voluntad?
Pero esa no es razón para no compartir ahora buenos momentos y no sentir ternura y placer. Con lo bien que lo pasaríamos juntos en la cama... Supongo que te has dado cuenta de que tenemos la misma onda sensual.
Claro que sí. Pero mira, si además de atraerme intelectualmente, empiezas a gustarme en otros aspectos, ya es demasiado. Es ya una cuestión de orgullo personal; he decidido que no, y será que no. Si lo hiciera, ahora me gustaría, pero mañana me sentiría mal conmigo misma. Sé que es una contradicción. Quizá en otra ocasión, pero ahora no estoy preparada.
¡Si te lo está pidiendo el cuerpo!
Pero mi cabeza me frena y me dice que no. Lo siento, pero no lo voy a hacer. ¡Joder! Me pone a cien sentir tu lengua en mi cuello... por favor, no sigas.
Vale, no lo voy a hacer, pero es una pena.
Tal vez sí, tal vez no. Por otro lado, no me gustaría perderte como amigo porque me importas mucho.
Yo tampoco quiero perderte como amiga. No veo por qué debería ocurrir.
Verás. Lo digo por experiencia. Todas las veces que he salido con amigos míos, la amistad se ha ido a la mierda. Siempre igual: tras un tiempo de estar con un chico, le digo que ya no quiero seguir con él, y que sólo quiero que seamos amigos, pero él no lo acepta. Entonces intenta por todos los medios volver a enrollarse conmigo y, al final, me acaba diciendo que no quiere verme porque no puede soportar estar a mi lado sabiendo que no puede besarme.
Te recuerdo que no sólo soy mayor, sino también maduro y que tengo bastante experiencia. Te aseguro que el hecho de enrollarme contigo o, incluso, de compartir más intimidad contigo, no me va a hacer depender de ti. Si tú no quieres mis sentimientos, no te los voy a dar, porque soy incapaz de querer a una chica que no me quiere. Estaría encantado de compartir momentos de placer contigo, porque es muy agradable estar en tus brazos y me gustas mucho, y sé que lo pasaríamos muy bien. Por otro lado, como te conozco y te valoro mucho intelectualmente, si quisieras tener una relación seria conmigo, yo estaría dispuesto a intentarlo. Pero también soy capaz de mantener una amistad erótica, e incluso una amistad normal sin que pase nada sensual entre tú y yo. Aunque sería una pena, porque de verdad hay algo entre nosotros; tú y yo en la cama sería una explosión franco-española de placer. Como ves, conmigo sólo habría ventajas y ningún problema, así que no entiendo por qué no te dejas llevar.
Me encanta que pienses así. Me lo podía imaginar, pero me alegro de oírlo. No te digo que nunca vaya a querer volver a enrollarme contigo o que nunca nos acostaremos juntos. Sólo sé que esta noche no puedo. Mañana no lo soportaría. Aunque la verdad es que ya me he pasado del límite que me había puesto, pero no me arrepiento porque me ha gustado muchísimo. Ha pasado lo que tenía que pasar cuando dos personas se atraen tanto como nos hemos atraído tú, y yo, esta noche... Mejor dejar las cosas como están; no quiero comerme la cabeza y mucho menos pensar en una relación más seria. Es lo último que me apetece. Quizá tengas razón y debería simplemente vivir el momento sin preocuparme por las consecuencias...
Pues piensa sobre ello y no te agobies; entiendo tu punto de vista. Me alegro de que sigamos siendo amigos y espero que un día (o una noche) experimentemos todo lo que seguro somos capaces de sentir juntos.
Lo pensaré.
¿Un último beso?
O penúltimo...
Vale.
Muak.
Hasta luego
Te llamaré
VOCES
DEL DESEO : Este
libro se compone de un conjunto de diálogos que mantiene Robin,
un joven francés, con varias jóvenes españolas o extranjeras.
La acción discurre en Madrid entre 1997 y 2003.
Estas pinceladas
breves de jovenes mujeres que viven en Madrid permite al autor explorar la
psicología femenina y masculina en las relaciones humanas: Nos desvela
así experiencias muy personales vividas por estudiantes Erasmus asi como
por jóvenes extranjeras que vinieron a Madrid para hacer prácticas
o para trabajar, y que han visto su perfil psicológico, sentimental
o sensual evolucionar gracias a esta estancia en la capital.
Mas info sobre el libro: libro
sobre erasmus en madrid
Si quieres contactar conmigo, para mas detalles
sobre el libro o cualquier otra pregunta sobre madrid, o solo coresponder en espanol
conmigo y hacer un intercambio cultural y turistico, no dudes en mandarme un email
a : ruben@madridculture.com

Para
más informaciones sobre fiestas, vida nocturna, viajes, alojamientos, o
consejos conocerte gente, intercambios de idiomas o para viajar a madrid o desde
madrid, no dudes en llamarme al + 34 654 231 156 o si
no contesto, mandame un email a ruben@madridculture.com (ruben@madridculture.com)
|