articulos-cronicas sobre madrid --- libro de poesia

Sexualidad au pair en Madrid, mujeres intelectuales y sensuales, sensibles y cachondas a la vez, haciendo trios.

5) Ewa, chica polaca de veinte años, au pair en Madrid (aventuras sensuales, amor, amistad chico-chica, relaciones a distancia). Sábado por la noche, primavera, en la terraza del chico.

¿Te gustó el libro que te regalé?

¿Cuál? ¿“La Insoportable Levedad del Ser” de Milan Kundera?

Sí. Me imagino que el otro, “Tintín en el País de los Soviet” también te encantó, ¿no?

Pues sí. Muy divertido.

¿Y el de Kundera?

Genial.

¿Por qué? ¿Qué es lo que más te gustó?

No sé cómo explicarlo. Es tan bueno que no pude parar, y en vez de ver mi programa preferido el domingo por la noche, me perdí entre las páginas sobre la vida de Teresa y Tomás. Sí que es verdad lo que escribe Kundera: La verdad es que yo misma me he sentido muchas veces como Teresa, otras como Sabina, y por qué no, también como los dos personajes masculinos. Y muchas veces me he “enfadado” con Teresa por ser tan sumisa. Me doy cuenta de que nuestro mundo es así y de que yo vengo de un país muy tradicional. Debería estar ya acostumbrada, ¿verdad? Pues no, a lo mejor soy rara.

¿Y sobre el aspecto político del libro? ¿Qué opinas teniendo en cuenta que tú también vienes de un país ex-comunista?

No estoy de acuerdo con la forma en que se describe el comunismo. Ya sé que en los países del bloque, no todos los intelectuales tenían una vida fácil y que hubo muchas mentiras, pero ¿dónde no las hay? ¡Como si el mundo capitalista fuera un chollo! Cada sistema tiene sus ventajas e inconvenientes y sólo depende de nosotros cómo nos montemos la vida, ¿no? 

Hombre sí, pero a lo largo de la Historia, el régimen que menos ha perseguido las libertades ha sido la democracia liberal, en la que uno es mucho más libre que en las dictaduras, ya sean de derecha o de izquierda.

Bueno sí, pero como decía un humorista, la dictadura es ferme ta gueule (cierra la boca) y la democracia es cause toujours (no dejes de hablar). Oye, ¿te acuerdas de los seis dibujos que me hiciste el otro día?

Sí, ¿por qué?

Con ellos puedo hacerte ahora tu perfil psicológico, sentimental y sensual. 

¿Ah sí? Cuéntame.

Pues, si recuerdas, te pedí que dibujaras seis cosas en un papel, tres arriba y tres abajo.

Sí.

Pues arriba vemos un sol, luego un gato y un sexo de mujer, y abajo un regalo, el mar con una puesta de sol y al final otro regalo. La mujer polaca que analizó tus dibujos me dijo lo siguiente: lo del sol significa cómo eres, y eres una persona que está satisfecha consigo misma aunque no del todo, algo te falta y no está bien. El gato significa la comunidad; el gato es un animal muy simpático y muy bueno pero otras personas tienen que cuidar de él y puede hacer daño, pero generalmente es muy simpático. Luego la familia, cómo la ves; pues para ti es una sorpresa, no sabes qué hay dentro. Y luego tú y tus mujeres; hay un mar y un sol, es decir, que puedes tener muchas mujeres sin problemas y el sol significa que si estás con una mujer, puedes ser muy romántico. 

¿Sí? 

Sí.

¿Tú crees? 

¡Sí! 

¿Por ejemplo? 

Pues por ejemplo ver una puesta de sol con ella. Y luego el otro dibujo es cómo ves la muerte: otra sorpresa, no lo sabes. Y ahora lo más fuerte: ¡para el trabajo has dibujado una cosa que ha hecho decir a esta mujer que estás enfermo! 

¿Por qué? 

Para el trabajo dibujaste ¡un sexo de mujer! Ella dijo que estás muy enfermo.

¿De qué? 

De la cabeza 

¿Por qué? 

Por las cosas de sexo. 

¿Y qué debo hacer? 

Depende de si quieres hacer algo o no; yo sé que estás un poco preocupado por esta cuestión, pensando en si está bien o mal, pero me parece que, en el fondo, no quieres cambiar y quieres mantener tu vida siempre así.  

¿Y cómo es “así”? 

Lo sabes muy bien. Como ahora.

Dímelo. 

Pues chicas, chicas, chicas... chicas, chicas... chicas, chicas y más y más chicas.  

¿Y eso está mal?

Pues depende de para quién. 

¿Para mí?  

Depende. 

¿Para quien estaría mal?

No sé, también para ti al final.

¿Por qué? 

Porque no puedes vivir toda la vida así, ¿o te gusta la idea de acabar solo? No te digo que tengas que buscarte ya una chica para toda la vida, pero si quieres seguir así siempre, yendo de chica en chica sin sentar la cabeza y construir algo con una, no me parece bien para el futuro. 

¿Para el futuro de quién? 

Para el futuro. Cuando tengas sesenta años, ya no podrás salir con chicas jóvenes. Bueno, si tienes mucha pasta, siempre hay chicas a las que no les importa si el hombre tiene sesenta, setenta o incluso ochenta años. ¿Pero te parece bien vivir así?

No sé, pero ahora sólo tengo veintinueve años... Mmmm, me gusta tu lengua. Si te atreves a sacarla otra vez, te la atrapo. 

Ni lo sueñes, te recuerdo que ya no salimos juntos. Ahora sólo somos amigos. 

Entonces, al menos dame un beso en la mejilla. Eso lo hacen los amigos, ¿no? 

Vale, toma. 

Gracias.

Eres mi amigo, me gustas mucho y eres una buena persona, pero hay cosas de ti que no me gustan nada.

¿Cuáles?

Lo sabes muy bien. 

Dímelas, para saber si he cambiado después de una semana siendo sólo amigo tuyo.

Estoy segurísima de que no puedes cambiar.  

¿Pero cambiar qué?  

Cambiar... cambiar... cómo ves la vida. 

¿Y está mal cómo veo la vida? ¡Joder!

Ay, hay algunas cosas... Joder, vaya amigo; ¿cómo puedes poner tus manos en mis piernas de esa manera?

Es que entre amigos se puede ser cariñoso.

Claro. Hay algunas cosas que son buenas, pero hay otras que no.

¿Pues cuáles son las malas?

Ya lo sabes. Ya te lo he dicho. Estás demasiado obsesionado con el sexo y las mujeres.

¿Y qué le voy a hacer?

Pues si no quieres hacer nada, nada.

Hablando de obsesión, una cosa...

¿Qué?

¿Te das cuenta de que el color naranja siempre tuvo un papel importante en nuestra relación?

¿Por qué?

Pues porque nos conocimos una noche de Halloween.

¿Y?

Tú llevabas una falda naranja.

¿Y?

Eres pelirroja.

Vale.

Sabes que me encantaba oírte hablar en polaco cuando hacíamos el amor. No me importaba no entender nada, pero, cuanto más me hablabas y me decías cosas en tu idioma, más me motivabas.

A lo mejor te decía cosas desagradables.

Me da igual, me encantaba.

¿Por qué no me hablabas en francés?

Porque tal vez te hubiera dicho cosas muy muy malas.

Pues me habría encantado.

Ya veremos. Si consigo convencerte de volver a salir conmigo hay varias cosas que me gustaría probar contigo.

Suena muy interesante, pero dudo que lo consigas. 

No estoy tan seguro. Es cierto que tu cabeza te limita y te impide estar conmigo, pero tu cuerpo me esta llamando a gritos, y estoy seguro de que, tarde o temprano, ¡caerás otra vez!

Qué tonto. ¡Ni lo sueñes!  

Ya veremos. Oye, ¿tenías novio cuando llegaste a Madrid?

No, ya lo había dejado con mi novio de Poznan; las cosas no iban bien y ¿para qué intentar arreglar algo si de todas formas me iba a ir a España?

Y ¿qué tal te ha ido con los chicos españoles?

Bueno, al principio muy bien, pero luego... es que yo no puedo ser la madre adoptiva de ningún chico, joder. Siempre me decían “mi madre lo hace de esta manera, mi madre habría hecho esto...” Pues cásate con ella, ¡joder!

¿Y qué es lo más extravagante que has hecho en Madrid con relación al sexo?

Bueno, no sé si contártelo.

¿Por qué no? ¡Cuenta!

No sé...

Anda, ¿qué va a cambiar? ¡Nada! Ya sabes que yo he hecho cosas raras, así que es lógico que tu también; no pasa nada, no soy machista y no espero que una chica que se acueste conmigo sea una virgen o una santa.

Bueno, pues resulta que en la familia española para la que trabajaba de au pair, había trabajado antes una chica au pair de la República Checa, y esta chica conocía a un hombre colombiano.

¿Y?

Pues que este hombre llamó varias veces a casa por la tarde, cuando los padres no estaban, para, supuestamente, hablar con ella y me dijo que tenía un libro de ella que le quería devolver.

¿Y?

La tercera vez que llamó me propuso tomar un café y como yo no conocía a nadie en Madrid y parecía simpático, pues acepté.

¿Y?

Tenía treinta y cuatro años, estaba divorciado y tenía un hijo de diez años pero, como era muy majo y atractivo, salimos juntos, me acosté con él y se convirtió en mi novio de Madrid.

¿Y eso es fuerte?

Espera. Resulta que una tarde estábamos en su casa y ya habíamos bebido bastante slivovice que yo había traído después de pasar la Navidad en mi país. Y vino su primo para ver el partido Madrid-Barça.

¡No!

¡Sí!

¿Te acostaste con los dos?

¡Espera! Bueno, es que nunca lo había hecho y la verdad es que el alcohol ayudó. Pero también estar en una situación en la que yo era el centro de interés de dos hombres me daba mucho morbo. ¿Qué te crees, que sólo los chicos piensan en cosas guarras? ¡Nosotras también tenemos pensamientos muy impuros a veces! En fin, estaba muy caliente, y hacerlo con dos era una cosa que siempre había querido hacer. Además, eran muy cariñosos conmigo. Todo parecía natural y normal en plan divertido.

¿Cómo pasó?

Pues primero me enrollé con uno y luego otro, y mi novio me dijo que no pasaba nada, porque era su primo y confiaba en él. Me decía que era la chica más guapa y atractiva que nunca habían visto. Poco a poco, sin darme cuenta, me dejé llevar por el deseo y empecé a besar a uno mientras acariciaba al otro, y al final acabé en la cama con los dos. Te dejo imaginar las diferentes posturas que hemos podido probar. Fue el primo quien acabó primero, y luego me quedé mucho tiempo con mi novio, mientras el otro, después de haber ido al cuarto de baño, ya estaba viendo el fútbol en la tele y tomándose unas cervecitas como si tal cosa. Estábamos muy excitados, hicimos el amor con mucho deseo. La verdad es que me encantó, pero no lo volvería a hacer. Es demasiado. Fue una experiencia que me permitió ver hasta donde podían llegar mis límites sensuales, pero nada más.

¡Joder!

Te lo había dicho. Sabía que no te iba a gustar.

No, la verdad es que no me molesta. No te conocía, no estábamos juntos todavía. ¿Cómo voy a estar celoso o molestarme por algo que has vivido antes de conocerme?

¿Seguro?

Sí, no pasa nada. Y la verdad es que tú sabes que me encantaría relajarme contigo y tu amiga húngara.

¡Cabrón!

¿Por qué? Ya que lo hiciste una vez con dos hombres, ¿por qué no hacerlo con un hombre y una mujer?

Pero a él no le quería. A ti te quiero y no podría soportar verte tocar a otra.

Bueno, tienes razón, y siento tener tantos deseos diferentes.

Por lo menos, tengo que reconocer que sabes más o menos de qué hablas y lo que haces. Porque hay muchos tíos egoístas en la cama.

Pues ¿por qué no te quitas la ropa y nos vamos a relajar a la terraza? ¡Hace tanto calor, toda esta historia me ha puesto súper caliente! Podría sacar el colchón fuera.

No. Lo siento, pero ya te he dicho que ahora solo somos amigos.

Qué pena.

Es tu culpa. Mientras no seas capaz de limitarte a mí y dedicarme toda tu energía sensual, no quiero volver contigo. No te puedo compartir.

¿Pero con quién? Joder, no hago nada con nadie.  

¿Ah sí? ¿Entonces por qué mandas tantos e-mails a chicas de toda Europa? ¿Y por qué siempre prefieres estar solo en el Palacio de Gaviria el jueves por la noche, si no es para ligar como un loco y conocer a nuevas “amigas”? No te creo y no confío en ti.

Pero tú sabes que tengo más amigas que amigos, y que muchas de mis amigas viven fuera y cuando vienen a visitarme, es para pasárselo bien en Madrid, y no para acostarse conmigo. ¡Incluso algunas ya han venido a casa por la noche con alguien o salieron con algunos de mis amigos! También sabes que salir en pareja es otra cosa que salir cada uno por su lado. Si sales con tu pareja, pues debes ser más atento con ella, y al final no estás tan abierto a gente nueva, lo que es una pena. ¿Y dónde mejor que en el Palacio Gaviria en las bonitas fiestas de intercambio para conocer gente nueva? Te juro que te equivocas. Me gustas muchísimo, y sé que te encanto.

Sí, pero hay que ser razonable. No puedo hacer algo que al final me va a perjudicar. Los momentos de placer contigo han sido muy buenos, tal vez los mejores que he vivido nunca, pero soy una chica con principios, y no pienso con mi sexo ¡no como otros!

Bueno. ¿Entonces qué hacemos?

Pues nada, me voy a mi casa y tú te quedas en la tuya.

¿Ni siquiera quieres quedarte a dormir? ¡Sólo a dormir!

Sabes muy bien que si me quedo aquí a dormir vamos a acostarnos juntos. ¿Entonces, para qué ponernos en esa situación? No quiero. Mientras no seas capaz de demostrarme que eres maduro y estás preparado para una relación estable y sólo conmigo, no te dejaré tocarme, aunque me encantaría; es así y punto.

¿Así que no te apetece aprovechar los tres meses que te quedan en España para pasarlo bien conmigo y vivir momentos que recordar?

Pero si se trata precisamente de eso. Imagínate que lo pasamos muy bien, y luego ¿qué? Yo estaría sola como una tonta en mi país, pensando en ti, muy triste, y seguramente te escribiría una carta diciéndote que no puedo dormir y que por eso te escribo. Que en mi país nadie entiende de verdad lo que significan para mí los nueve meses en España, que te echo de menos, mucho más de lo que creía, que quisiera estar a tu lado, sentir tus manos encima de mi piel, y oír tu corazón. Que me gustaría volver ahora mismo a tu terraza pero no puedo, que el tiempo contigo ha sido genial, pero que ha pasado algo que temía: que si tenía miedo de acercarme a ti (no me refiero a lo físico sino a los sentimientos) y de pasar buenos momentos en tus brazos, era porque tenía miedo de enamorarme de ti. Y qué haría yo allí sola en una pequeña ciudad de Polonia con un boli en la mano, sabiendo que estas muy lejos, y que ni siquiera puedo ver tus ojos o acariciarte. Estaría triste, aunque también contenta, supongo, de haberte conocido. Te escribiría acerca de lo increíble que eres, de cómo nos entendemos en tantas cosas y de cómo te deseo, y te diría que es mejor para mí dejar de pensar en ti, porque, si no, me moriría de ganas de hacer el amor contigo y de sentirte otra vez dentro de mí. Acabaría la carta diciéndote que siempre estarás en mis pensamientos y que espero que me recuerdes siempre, aunque sólo sea como una amiga, y que te quiero.

La verdad es que sería una carta muy bonita. Y si recibiera una carta así, lo que haría enseguida es coger un avión a Warszawa para estar a tu lado. 

Sí, tal vez lo hicieras, es tu estilo, pero luego ¿qué? Tú sabes que tendré que estudiar cinco años en mi país y que tú te quedarás en Madrid, así que, de todas formas, esta relación no tendría futuro, porque no puede durar tanto tiempo una relación a distancia. 

Nunca se sabe. Mantuve una relación a distancia con una chica de Nueva York durante dos años.

Sí, pero sé que yo no podría soportarlo.

Entonces, en conclusión, aunque yo fuera capaz de vivir algo serio contigo durante estos tres meses, ¿quizá no estarías dispuesta a intentarlo?

Tienes razón, la verdad es que tendría dudas de todas formas. Es cierto que ser una más de tus amantes no me interesa, y que si saliera contigo, sería para algo serio y querría que estuvieras sólo conmigo durante los tres meses que me quedan en Madrid. Pero puedes entender que piense también a largo plazo, ¿no? 

Sí, lo entiendo. Y la verdad es que no sé qué decirte. Me encantas, y quiero vivir algo contigo y compartir momentos felices a tu lado. 

Entonces deja a tus otras “amigas”. No puedo compartirte.

Pero no tengo otras “amigas”. Bueno, de todas formas voy a pensar en todo esto y el lunes te diré lo que me parece, ¿vale? 

Vale.  

Bueno, pues buenas noches.

¡Buenas noches, amigo mío!

¡Tonta!

Hasta luego y que sueñes con los angelitos.

Hasta luego.

 


VOCES DEL DESEO : Este libro se compone de un conjunto de diálogos que mantiene Robin, un joven francés, con varias jóvenes españolas o extranjeras. La acción discurre en Madrid entre 1997 y 2003.

Estas pinceladas breves de jovenes mujeres que viven en Madrid permite al autor explorar la psicología femenina y masculina en las relaciones humanas: Nos desvela así experiencias muy personales vividas por estudiantes Erasmus asi como por jóvenes extranjeras que vinieron a Madrid para hacer prácticas o para trabajar, y que han visto su perfil psicológico, sentimental o sensual evolucionar gracias a esta estancia en la capital.

Mas info sobre el libro: libro sobre erasmus en madrid

Si quieres contactar conmigo, para mas detalles sobre el libro o cualquier otra pregunta sobre madrid, o solo coresponder en espanol conmigo y hacer un intercambio cultural y turistico, no dudes en mandarme un email a : ruben@madridculture.com

Para más informaciones sobre fiestas, vida nocturna, viajes, alojamientos, o consejos conocerte gente, intercambios de idiomas o para viajar a madrid o desde madrid, no dudes en llamarme al + 34 654 231 156 o si no contesto, mandame un email a ruben@madridculture.com (ruben@madridculture.com)






All Rights Reserved © 2003 - 2008 | R.L

Bucarest - Warsaw -Paris