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de poesia
Guia turistica y cultural de Madrid, que hacer en Madrid, donde salir en Madrid, como encontrar chicas extranjeras en Madrid.
10) El Autor: Chico francés de treinta y cuatro años que vive en Madrid desde hace ya siete años. Ideas sobre el amor, la amistad, Madrid, los viajes; el concepto de año sabático. Filosofía de vida, experiencias sensuales, recomendaciones de libros, consejos sobre sitios bonitos para salir de noche y conocer a nueva gente, etc...
¡Hola!
¡Hola!
¿Llevas mucho tiempo en Madrid?
Pues ya son siete años. Llegué en febrero del 1997.
¿Por qué viniste?
Pues después de estudiar cinco años de Derecho en la Universidad en París y un año en la Escuela Abogados de París, vine aquí en el marco de un intercambio entre el Colegio de Abogados de París y el de Madrid para unas prácticas que se suponía que iban a durar tres meses. Y aunque tenía ya una vida bastante establecida en París (una bonita carrera acabada, un pequeño estudio en el centro del barrio latino, una vida social activa, mis padres y una novia francesa desde hacía ocho meses), pues no volví a París después de los tres meses de prácticas en un despacho franco-español, y mis prácticas se transformaron en contrato indefinido.
Y al final ¿cuánto tiempo te quedaste en este despacho?
Tres años.
¿Fue fácil tomar la decisión de dejar de trabajar y tomarte un año sabático?
La verdad es que estaba harto ya desde hacía muchos meses de la vida que llevaba. No es que el trabajo fuera aburrido en absoluto. Yo trabajaba en el departamento de fiscalidad internacional y me dedicaba a asesorar a las empresas extranjeras que mandaban gente a España. Explicaba a los extranjeros las consecuencias fiscales y sociales de sus expatriaciones. Pero ya hacía un tiempo que lo mejor de mi vida estaba fuera de mi trabajo, en mi vida personal, cada noche y cada fin de semana; y en septiembre del 1999, al cumplir los treinta años, justo antes de fin de siglo, y después de diez años de estudios y trabajo, teniendo bastante dinero para vivir tranquilamente un año o dos, decidí dejar el trabajo para dedicarme a otras cosas. Lo que de hecho hice en febrero de 2000, una vez cumplido mi período de preaviso.
¿Y qué es lo que hiciste durante ese año? ¿No te aburriste?
No. Los primeros seis meses me dediqué a viajar por España y a aprovechar todas las fiestas que se celebraban en este país: las Fallas de Valencia, Semana Santa de Sevilla... y a hacer otras cosas; por ejemplo, trabajé de guía turístico en un viaje a Granada para extranjeros, también de relaciones públicas en una discoteca y organicé una noche italiana en el Palacio Gaviria con Forocio.
¿Y?
Pues, sin embargo, aunque era un trabajo más light, no dejaba de ser un trabajo y me daba una pereza enorme, así que pronto me dediqué solo a relajarme y salir de juerga, pero también a leer mucho y tener una vida cultural más desarrollada que antes. También tenía novia y pasaba muchísimo tiempo con ella.
¿Y luego qué?
Pues empecé a viajar un montón, sobre todo por Europa Central. Fui a Alemania varias veces porque mi novia era de allí y me gustó muchísimo ese país. Siempre había tenido buenas relaciones con la gente de allí. La mayoría de mis compañeros de piso eran de allí. Pasé muchísimo tiempo en Berlín, que es una ciudad en la que me sentí enseguida muy bien y con un ambiente y una oferta cultural extraordinaria.
¿Qué otros países visitaste?
Ya en 1998, con la llegada masiva a Madrid de chicas au pair de Europa Central y del Este, empecé a hacer amistad con chicas que venían de Polonia, de Eslovaquia, de la Republica Checa y de Hungría. Luego empecé a viajar, tanto para descubrir estos países como para visitar a amigas o amigos que habían vuelto a casa. Es mucho mejor viajar a un país o a una ciudad en la que tienes un contacto local que hacerlo solo. Incluso si la persona no te puede alojar, te puede dar buenos consejos sobre hoteles y sitios para salir de noche, así como enseñarte la ciudad. Así que durante mis seis años en Madrid, conocí a tantas personas de fuera que venían de au pair, de prácticas, como estudiantes Erasmus o solamente para aprender español, que establecí una red de amigos y amigas por toda Europa que hoy en día está funcionando muy bien, incluso para mis amigos y amigas que viajan por allí.
¿Cómo funciona tu red?
La idea es muy simple: cuando un amigo o una amiga se va de viaje a otro país, pues pregunto a mi amiga o amigo que vive allí si le interesa enseñarle un poco la ciudad a esta persona que va a ir allí. Por otro lado, si un día este amigo o amiga visita España o se va al país de la persona que le visita, pues esta vez será él o ella quien se aprovechará de tener un contacto en este país. Por eso hay tanta gente que me visita que se queda en mi casa en los colchones que tengo siempre en mi salón y por eso, cuando viajo a varias ciudades de Europa, casi nunca voy a un hotel y me quedo en casa de mis amigos y amigas.
¡Parece muy bueno este sistema!
Además, no sólo es más económico, sino que es más interesante. La mejor manera de visitar un país es conociendo a alguien.
¿Entonces te gustó Europa Central?
¡Me encantó! Sobre todo Praga, donde fui más de seis veces en dos años; hay un ambiente increíble en esta ciudad. Es tan bonita, tan romántica. Puedo pasarme el día entero en el Karlovi Most (Puente Carlos), tomando el sol, escuchando jazz en directo, y conociendo a gente de allí o de otros países. En esta ciudad, la gente está muy relajada, y en el aire flota un ambiente de amor... Es LA ciudad para enamorarse o conocer a gente muy fácilmente. ¡Love IS REALLY in the air! Es EL mejor destino, tanto culturalmente como para conocer gente nueva. Y desde entonces voy allí por lo menos un fin de semana al año.
¿Nos recomiendas algo en particular de allí?
Pues como ya he dicho, quedarse en el Puente Carlos a ver qué pasa. Mirar, sentir, estar a la espera de la aventura o del encuentro que tarde o temprano va a llegar. Allí basta con una mirada de una chica para ir a hablar con ella. Su mirada quiere decir: “habla conmigo”. Luego, de noche, recomiendo la discoteca que tiene cuatro plantas con una música y un ambiente diferente en cada una. Se llama Karlovy Lazny y está al lado del puente. Es un placer total salir de esta discoteca después de una noche de juerga y pasear por el Puente Carlos esperando a que salga el sol. ¡Es una sensación de felicidad tan fuerte! Y si estás con alguien, pues no te cuento lo romántico que es...
Bueno, y después de tus viajes a Europa Central, ¿qué pasó?
Pues después de todos estos viajes, me volví a Madrid para disfrutar del verano; y luego, como ya casi no me quedaba dinero, tuve que tomar una decisión, y decidí volver a Francia para trabajar otra vez de abogado pero esta vez en mi país, en mí cuidad, porque al final nunca lo había hecho y tenía ganas de ver que tal era.
¿Y qué tal te fue?
Bueno, encontré rápidamente un trabajo como abogado fiscal internacional, en un gran despacho americano, volví a vivir en casa de mis padres y empecé de nuevo una vida normal.
¿Y?
¡Horrible! Engordé 15 kilos, trabajaba todos los días desde las nueve de la mañana hasta las ocho de la tarde y, durante el período de declaraciones fiscales, incluso los fines de semana y por la noche hasta las doce.
¡Eso es la vida real!
¡Sí, demasiado! Además, echaba muchísimo de menos Madrid: el ambiente, la juerga, el sol, y mi bonito piso con terraza. Así que en cuanto ahorré bastante dinero para volver a vivir en Madrid, dejé mi trabajo y me vine aquí, esta vez con la firme intención de quedarme y ganarme la vida con cosas artísticas que siempre había querido hacer.
¿Y qué tal?
Pues he empezado a hacer de actor de figuración en series de televisión (“Ana y los Siete”, “Siete Vidas”, y “Los Serrano”) y en películas. Luego he empezado a organizar lecturas teatrales en bares o cafés, y pinchar de DJ. Hasta escribir este primer libro.
¿Siempre has tenido proyectos artísticos?
¡Sí, pero lo que pasa es que quería hacer lo que se supone que tenía que hacer! O sea, ¡estudiar una carrera bonita y luego tener una experiencia profesional! Pero una vez cumplido con lo que consideraba mi deber, pues he podido dedicarme a otras cosas menos serias.
¿Pero no es una pena haber estudiado Derecho seis años para nada?
¡No ha sido para nada! Los estudios de Derecho me han ayudado a entender las reglas de la sociedad en la que vivo y a saber cómo actuar en los distintos ámbitos de la vida social. Ha sido muy útil para mí conocer las condiciones de ruptura de un contrato de trabajo, cómo proteger los derechos de autor, entender cómo pagar menos impuestos, qué pasa en casos de sucesión o herencia, cuáles son las obligaciones materiales vinculadas con el matrimonio y otras cosas más que aprendí y que me van a ser útiles siempre. En conclusión, estudiar Derecho te da una cultura general importante así como un método de expresión escrita (las síntesis, los comentarios de juicios), y también de expresión oral (clases de retórica, ejercicios de pleitos...). Así que no fue inútil. Mi formación en Derecho me sigue siendo muy útil, tanto a la hora de escribir un libro, para organizar los diferentes capítulos claramente, como cuando hago un espectáculo ¡para hacer que el público me escuche!
¿Siempre has querido escribir?
Más o menos sí. Empecé con un diario de viaje en 1987. Luego nada durante muchos años, salvo apuntar algunas notas en mis agendas sobre lo que estaba haciendo.
¿Entonces, cuando empezaste a escribir de verdad?
Bueno, empecé a escribir de verdad cuando empecé a llevar un diario íntimo, el día de mi graduación como abogado, el 18 de diciembre del 1996. Desde entonces, no he parado de escribir un diario, eso sí, a veces con pausas de semanas o meses, pero la idea de escribir día a día lo que sentía y pensaba estaba en marcha, también sabiendo que, tarde o temprano, ese diario sería una fuente de inspiración para las cosas de ficción que iba a escribir.
¿Y entonces, ahora, cuáles son tus proyectos en proceso?
Pues si funciona este libro, escribiré un número dos, porque todavía tengo muchos diálogos por ahí que no he utilizado para este primer libro. Por otro lado, estoy desde hace dos años preparando una novela sobre mis seis años en Madrid, parecido, en el contenido, a la película “L’Auberge Espagnole” (Una casa de locos) de Cedric Klapish y, en la forma, al libro de “La Disco Rusa” de Vladimir Kaminer, en el que este escritor ruso nos hace una crónica de sus diez años en Berlín a través de cincuenta cuentos que son pinceladas breves de gente y sitios. También tengo dos proyectos en francés: Uno es un diario de viaje por Europa Central y del Este, en el que hablo de los encuentros que he vivido allí durante mis viajes en autobuses y trenes, de la cultura y de los sitios que se pueden visitar allí. El otro libro estará dedicado a las chicas francesas que conocí en Madrid durante estos seis años; una especie de homenaje y retrato psicológico y sentimental de las relaciones que he tenido aquí con algunas de mis compatriotas que vinieron a estudiar o a trabajar y vieron cómo cambiaba su perfil psicológico, sentimental o sensual gracias a esa estancia en Madrid, al vivir cosas que nunca habían vivido en su país y que nunca hubieran pensado vivir.
¿Por qué escribir unos libros en francés y otros en español?
Pues vivo en Madrid, así que es aquí donde quiero empezar a publicar y ser leído. Así que escribo para el público español y extranjero que vive en Madrid. Además, mis historias se inspiran mucho sobre mi vida en Madrid y, por eso, me parece más normal escribir en español. Escribo también en francés porque es mi idioma materno y porque también me interesa que me lean en mi país. Pero no escribiré sobre las mismas cosas ni de la misma manera.
¿Oye, cuál es tu concepción de la vida?
Pienso que cada uno de nosotros tiene muchas cosas dentro y que, entonces, la vida sirve para hacer salir todas estas cosas fuera. Lo que quiero decir que al final de mi vida seré feliz si todo lo que tenía en mí he podido hacerlo crecer y vivir. Luego pienso que estaremos muertos durante bastantes años, así que me parece importante aprovechar la vida a tope, disfrutando de todas las cosas bonitas que nos ofrece.
VOCES
DEL DESEO : Este
libro se compone de un conjunto de diálogos que mantiene Robin,
un joven francés, con varias jóvenes españolas o extranjeras.
La acción discurre en Madrid entre 1997 y 2003.
Estas pinceladas
breves de jovenes mujeres que viven en Madrid permite al autor explorar la
psicología femenina y masculina en las relaciones humanas: Nos desvela
así experiencias muy personales vividas por estudiantes Erasmus asi como
por jóvenes extranjeras que vinieron a Madrid para hacer prácticas
o para trabajar, y que han visto su perfil psicológico, sentimental
o sensual evolucionar gracias a esta estancia en la capital.
Mas info sobre el libro: libro
sobre erasmus en madrid
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