| articulos-cronicas
sobre madrid --- libro
de poesia
relaciones a distancia, independencia de las mujeres, dudas de fin de carrera.
1) María, española de veintidós años, estudiante de último curso de Derecho (relación a distancia y dudas fin de carrera, independencia con respecto a los chicos). En la casa del chico, un domingo de invierno, por la tarde.
¡Tengo un amigo que me ofrece una vida!
¿Qué?
Tengo un amigo que es director de cine y quiere que yo forme parte de su vida en Londres. Todo está arreglado y sólo tengo que adaptarme a lo que él tiene.
¿Y?
Pues que no me interesa.
Pero ¿por qué?
No soy una muñeca.
Entonces ¿qué vas a hacer?
Me gustaría llevar a la práctica mis propios proyectos. Claro, que también podría ser una abogada mediocre y con esto me bastaría para ser feliz; pero quiero superar el miedo y realizar mis sueños. Me encantaría, por ejemplo, ser escritora, pero, como no me atrevo, soy una escritora que no escribe, porque no podría soportar ser una escritora mediocre. La verdad es que me parece que siempre es lo mismo, que nadie se atreve a ir más allá en busca de sus sueños más sublimes, los verdaderos, porque tenemos miedo a fracasar. Me encantaría ser escritora, pero nunca escribo porque es una tontería.
¿Por qué?
¡Es una tontería!
Pero ¿sobre qué te gustaría escribir?
No sé, sobre cualquier cosa: tú en el metro, tú filmándome, todo, la vida, la gente, la realidad, la vida real, el ser humano. No quiero escribir sobre animales, sino sobre las miserias humanas o cosas así. Aunque tal vez tenga que trabajar en vez de realizar un sueño, aprobar unas oposiciones y ser funcionaria.
¿Cuántos años tienes?
Veintidós.
JODER, AÚN ERES MUY JOVEN. Tampoco tienes por qué escribir ahora. Puedes acabar tus estudios de Derecho, ganar dinero y con ese dinero realizar tus proyectos personales.
La verdad es que preferiría viajar primero, buscarme la vida fuera y, quizá luego, escribir sobre mis experiencias.
Muy buena idea. Oye, entonces, siendo tan joven, con tanta energía y tantos proyectos, ¿por qué a veces estás tan triste?
Cuando vivía en París, me di cuenta de que era demasiado melancólica. Eso está bien para mi lado creativo, porque, al ser tan sensible, puedo llorar con todas mis lágrimas y reírme con todas mis ganas. Entonces soy melancólica porque soy sensible, y mi sensibilidad es el núcleo de mi creatividad. Pero la melancolía tiene un lado malo: el miedo.
¿Miedo de qué?
Miedo de vivir demasiado en el pasado.
¿A los veintidós?
No hace falta tener cincuenta años para tener un pasado. Desde pequeña he viajado mucho con mis padres y he conocido a muchas personas con las que he tenido relaciones muy cercanas. Personas de otros países, culturas, religiones. Algo muy enriquecedor con lo que aprendí a desarrollar la amistad espiritual.
Pero a veces también encuentras sensualidad, no sólo amistad.
Yo te hablo sólo de amistad. Y aunque me guste tocar a mis amigos o amigas y sentirles, no es nada sensual; es sólo que necesito su afecto y su ternura. Pero, en ocasiones, me preocupa tanta melancolía. A veces siento emociones muy intensas cuando estoy en el extranjero, en lugares en los que he experimentado cosas fuertes con personas... Por ejemplo, en el Pont des Arts en París, donde conocí a mi ex-novio francés.
Eso es normal.
Sí, es normal. Piensa que mis padres son españoles; me han dado un hogar, una lengua, una cultura, y, sin embargo, tengo un gran sentido de la internacionalidad. Es decir, no estoy limitada a España; estoy limitada al mundo y la Tierra es el límite. Y tampoco estoy limitada a lo jurídico.
¿Y qué? ¿Cuál es el problema? ¿Quién quiere limitarte a España o al Derecho?
¿Sabes lo que pasa? Al no estar limitados, tenemos muchísimas opciones.
¿Y?
Me da miedo, muchísimo miedo, poder elegir.
Pero siempre tendrás miedo.
Antes la incertidumbre me volvía loca y me provocaba inquietud y ansiedad. Ahora es más bien una amiga.
¿Te sentirás mejor cuando acabes tus cinco años de Derecho?
No, porque sé que después de este período de estudio, vendrá otro período importante con decisiones importantes para mi futuro. Será EL PERIODO DE LA ELECCIÓN. Sin embargo, será bueno porque me encanta cambiar de ciudad y de país, si no lo hago, me duele el corazón. Físicamente hasta respiro con más dificultad. A veces necesito largarme de aquí, tengo que irme y viajar.
Nadie te lo impide, ni tus padres, ni el marido que no tienes.
Bueno, la pasta es un problema. ¿Me darías tú el dinero?
¡Pensaba que querías ser una mujer independiente!
Claro, por supuesto. De hecho, si quisiera podría aprovecharme de los hombres para mantenerme. En este momento, hay cinco tíos que me han propuesto formar parte de su vida. Lo que pasa es que quiero construirme mi mundo y mi propia vida. Quiero encontrar mi propio mundo y no integrarme en el de un hombre. Los hombres no entienden que no se puede actuar así con las mujeres; no se puede decir “te ofrezco mi vida”. “Esta es mi vida, ven, te invito”. Tío, no quiero tu casa, quiero MI casa, que podría ser también la tuya y que elegiríamos juntos. Bueno, tampoco la casa es lo más importante; podría vivir en la casa de un hombre si la compartiéramos. Y si yo tuviera coche o un apartamento o dinero, pues también lo compartiría con el hombre al que quiero. No quiero depender de un chico. Porque irme a un país sólo porque él vive allí, no sé hasta qué punto es una buena idea si yo no pinto nada en ese sitio. No puedo ser una muñeca que le espera cuando vuelve del trabajo.
¿Y no te gustaría vivir en Londres?
Claro que sí. Y tal vez allí encontraría algo para mí. Pero de momento, no es lo que busco. Quizá me equivoque y a lo mejor voy a perder al hombre al que quiero, que no me va a esperar toda la vida y se va a cansar y va a perder la paciencia, pero así son las cosas. No puedo dejar mis proyectos y mis cosas por los suyos. Los míos son tan importantes como los suyos.
Entonces, ¡eres una aficionada a las compañías áreas baratas!
De momento, sí. Pero no sé hasta cuándo.
¿Y llevas así mucho tiempo?
¡CINCO AÑOS! Cuando lo conocí, yo tenía diecisiete y él veintiséis.
Wuau, sí que es mucho, sí.
Tampoco te creas, estos años han pasado muy rápido. Hemos compartido muchas cosas. Han sido cinco años fundamentales para mí: he pasado de ser joven a menos joven, aunque todavía muy joven para casarme. Hemos vivido muchas cosas juntos; nos conocemos muy bien. Y tengo miedo de perder una parte de mí si me deja. Porque él sí que sabe lo que pienso y, si le pierdo, sería como perderme a mí misma, aunque tampoco puedo irme sólo para formar parte de sus proyectos.
¿Crees que serás capaz de estar con otra persona en el futuro?
Pienso que sí.
¿Ha sido el único hombre con el que has tenido relaciones sexuales?
No, pero casi. Los demás no han tenido importancia; para mí él era EL HOMBRE, y he sido fiel... bueno, mejor dicho, bastante fiel. He besado a más chicos.
¿Eso significa que no has tenido ganas de acostarte con otros chicos o que sí las has tenido pero te has aguantado?
Alguna vez he sentido un impulso instintivo, pero no quería arriesgar lo que compartía con él por una noche loca. Imagínate que, por casualidad, él llegara a conocer a ese otro chico; le destruiría. El balance no compensa y he preferido reprimir el deseo o vivirlo de una manera más personal. Al final, lo único que he hecho ha sido enrollarme alguna vez con un chico y jugar un poco, pero sin llegar hasta el final.
¿Él es inglés?
Sí
¿Muy inglés?
Bueno sí, muy inglés. A veces me molesta; los ingleses suelen ser demasiado british, ¿sabes? Él es el típico que llevaba uniforme en el public school. Vamos, que es encantador y hasta parece un poco latino porque sus padres han vivido en otras ciudades de Europa, pero bueno.
Y ahora, ¿qué pasa con él?
No sé. Supongo que ya no estamos juntos. Hace un mes le dije que, de momento, no quería ir a vivir con él a Londres, porque tenía cosas que hacer y que arreglar aquí en Madrid. No habíamos vuelto a hablar hasta ayer.
¿Y?
Le llamé
¿Y?
Me preguntó que por qué le llamaba, y le contesté: “te llamo porque quiero hablar contigo; eres mi novio y me apetece oír tu voz”. Él respondió: “¿quieres hablar conmigo?” ¡Y colgó! Me quedé flipada. Puedo entender que él esté muy triste. Puedo soportar que ya no seamos novios, que tenga otros sueños con otra gente y que haya otras chicas en su vida o lo que sea; pero no puedo soportar que se vaya de mi vida así, que no quiera saber nada de mí y no poder verle u oírle cuando quiera. No quiero que salga de mi vida.
Entonces quieres que sea tu amigo aunque ya no sea tu novio, pero él no quiere. Para él es todo o nada, lo que, en general, es algo típico de las mujeres.
No sé. Está decepcionado, herido, aunque, quizá, al mismo tiempo, se sienta liberado. Me dijo que está feliz, pero, por otro lado, está triste. No sé por qué reaccionó de un modo tan estúpido. Pienso que nos queremos todavía.
Tal vez necesite tiempo, seis meses, un año o incluso dos años, antes de poder hablarte otra vez.
¡Dos años! ¡NO PUEDO ESPERAR DOS AÑOS PARA VOLVER A SABER DE ÉL! ¡Dos años! ¡Ni de coña!
A lo mejor es demasiado duro para él hablar contigo antes, sabiendo que no puede vivir como a él le gustaría porque necesita vivir contigo. No quiere sufrir.
Ese es su problema: tiene más miedo de vivir que yo; miedo de dar su corazón, miedo de darse, miedo de la vida. Es inglés hasta los huesos. No ha sido educado para dar su corazón. Pero él si que tiene una parte de mi corazón, ¡DE MI CORAZÓN! Y NO QUIERO PERDERLA.
No te preocupes, la recuperarás un día de éstos.
No sé, él piensa que no le entiendo y quizá tenga razón, pero me resulta demasiado difícil reconocerlo.
¿Entonces?
Pues no sé, ya veremos.
¿Entonces te consideras libre y disponible?
Mi corazón aún está ocupado.
¿Y tu cuerpo?
Eso se puede negociar.
Pues me apunto.
Ya veremos, si tienes paciencia, a lo mejor viviría algo contigo, pero tienes que saber que no me enamoraré de ti.
Da igual. Quiero a una chica que tampoco puedo tener, porque no quiere dejar a su primer novio para no perderlo y supongo que para no perder la parte de su corazón que le entregó.
Ya. Qué pareja hacemos.
Ya te digo. Pero no pasa nada; hay que seguir adelante. Ven aquí. Quiero abrazarte.
Bueno, pero hoy nada, ni besos, ni caricias, ni nada; como amigos.
Con mucho gusto, no te preocupes, que sé comportarme.
Vale, pues vamos a la terraza que tengo ganas de ver el anochecer.
Ve tú primero y te preparo un cóctel.
Gracias. Eres un cielo
VOCES
DEL DESEO : Este
libro se compone de un conjunto de diálogos que mantiene Robin,
un joven francés, con varias jóvenes españolas o extranjeras.
La acción discurre en Madrid entre 1997 y 2003.
Estas pinceladas
breves de jovenes mujeres que viven en Madrid permite al autor explorar la
psicología femenina y masculina en las relaciones humanas: Nos desvela
así experiencias muy personales vividas por estudiantes Erasmus asi como
por jóvenes extranjeras que vinieron a Madrid para hacer prácticas
o para trabajar, y que han visto su perfil psicológico, sentimental
o sensual evolucionar gracias a esta estancia en la capital.
Mas info sobre el libro: libro
sobre erasmus en madrid
Si quieres contactar conmigo, para mas detalles
sobre el libro o cualquier otra pregunta sobre madrid, o solo coresponder en espanol
conmigo y hacer un intercambio cultural y turistico, no dudes en mandarme un email
a : ruben@madridculture.com

Para
más informaciones sobre fiestas, vida nocturna, viajes, alojamientos, o
consejos conocerte gente, intercambios de idiomas o para viajar a madrid o desde
madrid, no dudes en llamarme al + 34 654 231 156 o si
no contesto, mandame un email a ruben@madridculture.com (ruben@madridculture.com)
|