articulos-cronicas sobre madrid --- libro de poesia

Sexualidad madres solteras, malentendidos entre hombres y mujeres, aventuras sensuales de las jovenes madres.

3) Carmen, chica española, madre soltera de veintiocho años. (Conversación telefónica París-Madrid: amistad sensual, malentendidos entre chicos y chicas: dos versiones distintas de una misma noche).

Hola, ¿qué tal?

¡Wuau, qué sorpresa! ¿Qué tal todo en París?

Bien. Mal tiempo, como siempre, y echando de menos Madrid. ¿Y tú qué tal en Madrid?

Bueno, lo de siempre, trabajando, cuidando a mi niño y saliendo por ahí. 

Espero que te lo estés pasando bien y que hagas lo que te apetezca.  

¿Qué quieres decir?

Que no soy un pesado ni un celoso. No quiero limitarte y entiendo perfectamente que tengas ganas de estar con otros hombres.

Pero ¿por qué dices eso?

Sé que algunos amigos míos intentan ligar contigo.

¿Sí? ¿Quiénes?

Pues el americano, el belga y el francés. Como son buenos amigos míos, me cuentan lo que piensan de ti porque no saben lo que tenemos tú y yo. Pero me he dado cuenta de que somos iguales y por eso no tendremos problemas entre nosotros. Mira, por ejemplo, el otro día, cuando nos encontramos en el Moulin Rose, yo estaba con otra chica y tú estabas con un amigo mío. Me gustó como reaccionaste, y que quisiste mantener la cita que teníamos al día siguiente en mi casa. Me has demostrado que eres muy práctica y que sabes cuáles son tus prioridades en la vida.

Es que si yo quiero compartir momentos íntimos contigo, no me importa que la noche anterior te hayas acostado con otra. Si te has duchado, si sigues teniendo ganas de estar conmigo y, por supuesto, si has cambiado las sábanas, ¡porque no quiero dormir sobre los pelos púbicos de otra chica!

Lo que yo decía, sabes lo que quieres y lo que es importante para ti. Y eso lo supe cuando me dijiste que tenías un hijo. Cambió completamente mi opinión sobre ti. Antes me parecía que no eras muy liberal, porque no salías mucho y volvías temprano, y la verdad es que pensaba que querías algo serio. Como no es lo quería contigo, tenía dudas a la hora de hacer algo contigo, como un remordimiento. (Como una especie de deontología personal, que me hace preferir no hacer nada con una chica sensible cuando pienso que ella no quiere un lío y yo no soy capaz de vivir algo serio con ella). En fin, cuando supe que tenías un hijo y que estabas separada, vi la luz, y, a partir de ese momento hice todo lo posible para llevarte rápidamente a la cama. Para mí fue como un semáforo en verde. Es extraño, porque fue justo lo contrario de lo que le pasó a mi amigo francés; él pensó enseguida: “ella busca un padre para su hijo y una relación estable” mientras que yo pensé: “ella dedica mucho tiempo a su hijo, y le da ternura y afecto, así que necesitará a alguien que, cuando tenga tiempo libre (cuando el niño esté durmiendo o esté en casa de la abuela), le dé afecto, ternura y cómo no, placer.

Pues acertaste.

Entonces, cuéntame que pasa con mis amigos.   

A dos de los que me has dicho no esperaba gustarles. No tenía ni idea. 

Cuéntame de todas formas qué pasa con ellos. 

Bueno, con el primero que conocí, tu amigo escritor, no pasa nada, no me atrae.

Deberías probar. 

En cualquier caso, se nota que es demasiado sensible y no me gustaría hacerle daño.

Pero tal vez es una imagen que da, porque fue educado para ligarse a una chica dando una imagen de niño bueno.

Pues no sé, pero conmigo no hay que ligar así. De todos modos, yo no quiero ligar con él.

¿Entonces nada?

Nada.

Bueno, si tú lo dices... ¿Y el otro?

¿El belga? Es gracioso, pero no me atrae.

Pero ¿por qué no intentarlo?

Es que no me atrae.

¿Y el tercero? ¿Mi amigo francés que trabaja en un banco?

Pues nunca he sabido lo que él quería. La verdad es que me gustó al principio, me atraía, y que me intrigaba muchísimo. Nos hemos visto tres veces y te juro que no era capaz de saber lo que pensaba; si me deseaba o si quería algo conmigo o no.

¿No notabas nada?

Pues no. Se comportaba bien, muy “correcto”. Fuimos a tomar algo; todo bien, pero nunca intentó nada. Yo tenía ganas de que me besara, y parecía que él no lo entendía y que no iba a intentar nada.

¿Y que ha pasado?

¡Pues que ahora estoy enfadadísima con él! ¿Te acuerdas que una noche estaba con él en el Moulin Rose y nos fuimos juntos?

Sí, y luego, dos horas después, nos encontramos tú y yo en la calle a la salida del Café y tú ibas con otro chico que estaba también en el Café aquella noche. ¡No entendía nada! ¿Qué hacías allí si se suponía que estabas con mi amigo? Yo pensaba que estarías con él en la cama. Y de repente te veo con otro en la calle. ¿Qué paso?

La verdad es que llevé a tu amigo a su casa y como la despedida en el coche acabó como siempre acababa, o sea, sólo con unos besitos, pues me volví a buscar a otro chico que me había mirado con mucho deseo y me había pedido que me quedara con él en vez de irme. Gran error que cometí, porque hubiera sido mucho mejor haberme quedado con él directamente. Pero bueno, a pesar de todo me lo pasé muy bien.

Entonces ¿por qué estás enfadada con mi amigo?

Hace dos noches estuve en su casa y nada; nos dimos unos besitos, me acarició la espalda, nos cogimos la mano y al final, como se callaba y no me daba signos evidentes de nada, y yo no quería ser la que le dijera que fuésemos a la cama, pues me fui a casa y no pasó nada. Al día siguiente le escribí un e-mail y le dije que lo había pasado bien la noche anterior, y que me habían gustado las caricias y todo eso pero que él es un misterio y que me fui de su casa con la sensación de no haber logrado entender nada y con las manos vacías. 

¿Y qué te contestó?

Pues me manda hoy un mensaje y me dice, ¡alucina!, que lo siente pero que cree que es mejor que no nos volvamos a ver porque piensa que yo busco una relación estable y seria, y quizá un padre para mi hijo. ¡Ja! ¿De donde ha sacado esa idea? Y lo iba a buscar en él precisamente, ¡¿no?! ¡Qué tonto! ¿Recuerdas que te dije que fueras discreto y que no contaras nuestra noche? Pues ahora te pido todo lo contrario: si sale el tema con él, ¡cuéntaselo! Y, además, dile que lo hago muy bien y que soy pura pasión para que sepa lo que se ha perdido. ¡Por tonto! ¿Vale? Por favor...

Bueno, no sé. A ver, tampoco quiero meterme en vuestra historia. Yo soy neutral, porque le quiero mucho como amigo y a ti te quiero también como amiga especial. No me hubiera molestado que fuerais amantes y, además, tengo que reconocer que, en ese caso, podría haber sido divertido montar una cena cachonda los tres, con o sin otra amiga mía.

¡Cómo eres! En fin, a lo mejor podríamos haberlo hecho, pero ahora tendrá que ser con otro chico. ¡Con él no haré nada!

¡Nunca hay que decir nada! Pero lo pensaré, tengo un par de amigos franceses o latinos por ahí que siempre están dispuestos a compartir una buena onda... 

Oye, una cosa, ¿y él no te ha dicho nada sobre mí?

Sí, me contó casi todo.

¿Y qué te dijo?

No te lo puedo decir.

Anda, por favor, dímelo. No pasa nada, no le diré que me lo has dicho.

No sé, tampoco le conté lo que tú me habías dicho y no pienso decírselo.

Por favor, dímelo.

Bueeno... Pues es muy divertido, porque tenía una versión algo distinta a la tuya.

¿Ah sí? ¿En qué?

Me dijo que la noche anterior habíais quedado en su casa; no en un bar, sino claramente en su casa. Se había preparado bien: había tomado una ducha, se había tomado una bebida energética, había encendido algunas velas, había puesto música relajante, y había escondido cerca de la cama algunos juguetes. Y que cuando llegaste, al principio todo fue muy tranquilo. Él estaba caliente y dispuesto a todo contigo. Me dijo que empezó a besarte, pero que tú no parabas de reírte, con una risa histérica.

¿Cómo que risa histérica? Jajaja, claro que me reía, es que movía la lengua como una batidora. Era demasiado; prefiero empezar suavemente, con el cuello, luego los labios, juntar las lenguas despacio y, poco a poco, acelerar a medida que crece el deseo. Pero él movía la lengua sin cesar nada más entrar en contacto con la mía. Eso me desconcertó y me moría de la risa. 

¡Vaya! Bueno, te sigo contando su versión: me dijo que correspondías sus besos con pequeños besitos tranquilos.

Claro, para hacer que se desacelerase.

Me dijo que te preguntó que qué pasaba y le dijiste que iba demasiado rápido, y que hay que conocerse mejor antes de besar con lengua.

¡Nunca he dicho eso! Y tú sabes bien que yo beso con lengua desde la primera vez.

Entonces te preguntó cómo había que hacerlo, y le dijiste que había que dar pequeños besos en los labios, que las lenguas podían tocarse, pero poco.

¡Poco! Sólo al principio.

Y que no podías darle una buena razón que explicara por qué no parabas de reír. Me dijo que al final te quedaste en su casa cuatro horas, jugando nerviosamente con su pantalón, con los botones de su camisa, con su collar y con una goma del pelo que llevabas en la muñeca; que apoyabas la cabeza durante mucho tiempo en su pecho, o en sus rodillas, que le pedías todo el tiempo que te diera masajes, mientras que tú a él le diste muy pocos y que varias veces le metiste bruscamente un dedo en la boca sin razón aparente. El caso es que, después de cuatro horas, ya estaba harto; se levantó, apagó las velas y la música, y te dijo con delicadeza que quería dormir. Y que en este momento, le dijiste que, si quería, podía besarte, y él te contesto que se lo apuntaba para una próxima vez. Y que te dijo todo esto siendo súper correcto y educado como siempre lo hace. En conclusión: al día siguiente estaba agotado y cansadísimo, y todo para nada. Me dijo que las interpretaciones de tu comportamiento podían ser múltiples, pero que ya no quería volver a verte.

¡Joder! Es que él no entendió nada sobre mí, ni yo de él. Y a mí me pasó igual, al día siguiente estaba cansada para nada.

Luego me dijo que había recibido un e-mail tuyo, en el que le ponías que era un chico muy misterioso y desconcertante, y que por eso no sabías como actuar con él, pero que te había encantado poner tu mano en la suya, poner su cabeza en tu pecho y cosas así, y que tenías ganas de volver a verle. Me aseguró que pensaba que buscabas algo más que un amante, aunque creía que yo tenía razón cuando le decía que con chicos calientes tú podías ser muy caliente. Dijo que ya se le había acabado la paciencia para las comeduras de tarro.

Joder. Pues a mí también. Es cierto que mi comportamiento puede depender un poco de quien está conmigo. Contigo, por ejemplo, puedo hacerte y dejarte hacerme cosas especiales y muy íntimas sin sentirme mal, porque sé cómo piensas y cómo eres con estos temas. Confió en ti y en tus ganas de darme placer de cualquier manera que me pueda gustar. (Por ejemplo, me encantó cuando te mordí y tú me diste una torta. Me encantó que me dijeras “si tu me mords, je te donne une claque”). Pero con él no podía dejarme llevar por mi instinto, y me corté. Y él, con su buena educación (que es algo genial, pero a veces puede limitar) pues no quiso atacar y al final no pasó nada.

Es una pena, ¿no?

No, así es la vida.

Bueno, ya verás, de todas formas. Estoy seguro que lo pasarías bomba con él.

Lo dudo, pero si tú lo dices... Oye, tengo una curiosidad, ¿te liaste con la chica esa que iba a tu lado la noche que me viste con el otro chico? Jejeje, ¡me quedé intrigada! Eres un conquistador, ¿eh?

Pues lo siento, pero aquella vez no. Era una amiga de Bélgica que pasó algunos días en mi casa y sólo volvíamos juntos a casa. No pasó nada con ella.

Bueno, era sólo por curiosidad. Oye, cuando vuelvas, si te apetece, llámame y quedamos. Tengo ganas de dormir contigo otra vez. Me encanta tu falta de pudor y tu manera tan natural y divertida de compartir conmigo momentos íntimos.

Vale, a mí también me gustas mucho, y me gusta saber que lo que te voy a hacer te encantará. Un beso y que pases un buen fin de semana.

Igualmente. Ciao y gracias por la llamada.

De nada, me encanta tu voz.

Vale, ciao

Ciao.

VOCES DEL DESEO : Este libro se compone de un conjunto de diálogos que mantiene Robin, un joven francés, con varias jóvenes españolas o extranjeras. La acción discurre en Madrid entre 1997 y 2003.

Estas pinceladas breves de jovenes mujeres que viven en Madrid permite al autor explorar la psicología femenina y masculina en las relaciones humanas: Nos desvela así experiencias muy personales vividas por estudiantes Erasmus asi como por jóvenes extranjeras que vinieron a Madrid para hacer prácticas o para trabajar, y que han visto su perfil psicológico, sentimental o sensual evolucionar gracias a esta estancia en la capital.

Mas info sobre el libro: libro sobre erasmus en madrid

Si quieres contactar conmigo, para mas detalles sobre el libro o cualquier otra pregunta sobre madrid, o solo coresponder en espanol conmigo y hacer un intercambio cultural y turistico, no dudes en mandarme un email a : ruben@madridculture.com

Para más informaciones sobre fiestas, vida nocturna, viajes, alojamientos, o consejos conocerte gente, intercambios de idiomas o para viajar a madrid o desde madrid, no dudes en llamarme al + 34 654 231 156 o si no contesto, mandame un email a ruben@madridculture.com (ruben@madridculture.com)






All Rights Reserved © 2003 - 2008 | R.L

Bucarest - Warsaw -Paris